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Liderazgo · Lectura 2 min

Corregulación y liderazgo: la presencia que abre una conversación

Equipo conversando en una sala de reuniones con luz natural.

Antes de una reunión difícil, quizá notes que estás hablando más rápido. El equipo aún no conoce el asunto, pero ya percibe el ritmo con el que has entrado a la sala.

Las interacciones humanas incluyen voz, gestos, pausas y respuestas mutuas. La corregulación, descrita por Porges (2018, glosario, «Corregulación») como regulación mutua del estado fisiológico, ofrece un marco para pensar cómo la presencia de otras personas puede acompañar nuestra manera de sentir y responder. En liderazgo, es una invitación a observar la calidad de la interacción; no una garantía de que el estado interno de una persona determine el de todo el equipo.

Lo que transmite una conversación

El tono apresurado, una interrupción o la falta de espacio para preguntas pueden dificultar que alguien participe. También importan la forma en que se plantea un desacuerdo, la claridad de una decisión y lo que sucede después de reconocer un error.

No podemos inferir el estado fisiológico de los demás por una microexpresión. Sí podemos prestar atención a conductas observables: ¿hay tiempo para terminar una idea?, ¿se responde con respeto?, ¿las personas pueden señalar riesgos sin exponerse a una reacción desproporcionada?

Tres gestos antes y durante una reunión exigente

  1. Llega con un objetivo claro. Distingue lo que está decidido de lo que el equipo puede discutir.
  2. Revisa tu ritmo. Nota los apoyos del cuerpo y habla a una velocidad que permita comprender y responder. No hace falta adoptar una voz artificial.
  3. Da espacio y cumple lo prometido. Invita a preguntas, reconoce incertidumbres y vuelve sobre los acuerdos. La confianza crece cuando la conducta sostiene las palabras.

La presencia no sustituye la estructura

Un líder puede sostener una conversación con respeto y, aun así, trabajar dentro de metas incompatibles, roles confusos o cargas excesivas. La intervención requiere mirar el contexto organizacional además de las habilidades individuales. La perspectiva sobre cambio cultural de Kotter (2004, p. 21) ayuda a recordar que una práctica de liderazgo necesita arraigarse en la cultura.

Referencias de este artículo

  • Kotter, J. P. (2004). El líder del cambio (P. Díaz Cortés, Trad.). McGraw-Hill. (Obra original publicada en 1996).
  • Porges, S. W. (2018). Guía de bolsillo de la teoría polivagal (M. Milian i Ariño, Trad.). Eleftheria. (Obra original publicada en 2017).
Sobre la autora

Valmor es Valentina Martínez Orellana, psicóloga y facilitadora de movimiento. Creó MØOR para integrar psicología y movimiento en experiencias de reconexión psicocorporal.